sexta-feira, 5 de fevereiro de 2010

Life


Ya no tenía sentido.

Creer en la vida ya no tenía sentido. Varios días habían pasado desde que ella se dio cuenta de que era el final, esta sería la última vez, la última de todas.

Aquella era la última vez que lo vería volver, fue la última vez que lo vio alejarse. Él no regresaría y ella no quería aceptarlo, pero tenía que hacerlo.

Su cuerpo ya lo había entendido. El olor agridulce que se pegaba en su ropa ahora estaba ausente, aquella melodía que la embalaba cada mañana y cada tarde, que la despojaba de vergüenzas y palabreados estúpidos. La risotada sencilla e irritante, retumbante con el eco de las propias paredes de su pensamiento, está ausente. Perdido, omitido, vacío.

Y sí, está sufriendo, lo sé porque lo he visto con mis propios ojos. Ella sufre y a ti no te importa. Ella se deshace, se arranca los cabellos, se consume y autodestruye porque no encuentra otra salida, porque es ésa la manera como ella sabe lidiar con la situación. La única manera estúpida que se asemeja a ella.

No lo entiende.

Porque no es natural.

Es sencillo para ti quitarle la esperanza? Placentero tal vez? Es reconfortante saber que diste vida a todos sus miedos? Felicidades, eres el afortunado padre de todos sus temores. Lamentamos informarles que la madre ha muerto durante el parto. Sí, es una triste noticia. Tienes sentimientos? Ay, lo lamento, no sabía.

La peor parte? Tú sigues caminando y saltitando como lo has hecho siempre, con tus comentarios absurdos, ridículos y pedantes, que tanto la hacían reír cuando eran para ella; tú seguirás como si nada hubiera pasado, como si ella fuera un trofeo más que sumar al estante, o tal vez ni siquiera sea eso. Pero ella… Ella estará destrozada y perderá la fe en la humanidad, poco a poco alguien la ayudará a recoger los pedazos de lo que alguna vez fue y ella se levantará, sonreirá y tú recordarás que alguna vez dijiste amarla. En ese momento ella ya no estará.

Alguien más la destruirá de nuevo, pero ésa será una historia diferente.

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